Clases

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Desde hace bastante tiempo observo a gente que montan a caballo con similares frustraciones u obstáculos, que dificultan su avance.
Se puede montar a caballo de diferentes maneras. Sin embargo, creo que mucha gente estaría de acuerdo en que, si lo hacemos con suavidad, tanto hacia nosotros como hacia el caballo, puede ser emocionante (conmovedor). Montar con suavidad es la forma más efectiva para comunicarse con el caballo.
Durante los años que he visto gente montando, ésta ha sido una de las cosas más evidentes, especialmente si, además, se tienen en cuenta las características del caballo y el nivel del jinete.
No tener en cuenta el nivel del caballo y del jinete a menudo conduce a resultados negativos para ambos. Sin embargo, repetimos una y otra vez el mismo error.
Quisiera dirigir vuestra atención hacia esta situación y la manera de resolverla.

En primer lugar, el caballo debe ser elegido para la tarea en cuestión. Por ejemplo, los caballos jóvenes e inexpertos no deben trabajar con jinetes principiantes y con poca experiencia en las técnicas de monta. La combinación adecuada sería: caballos jóvenes con buenos jinetes, tranquilos y de nivel avanzado; o bien, caballos adultos, seguros y bien entrenados, con jinetes novatos.
En segundo lugar, el jinete debe estar relajado y confiado. Sobre todo, su actitud hacia el caballo es extremadamente importante. Por ello, las técnicas que ayudan al jinete a relajarse y montar con suavidad son importantes.



Las técnicas para calmar la mente, relajar el cuerpo, buscar el equilibrio, sentir el movimiento del caballo, enfrentar el miedo etc., posibilitan una comunicación clara con el caballo. La capacidad de montar de forma flexible y suave tiene un gran efecto en el caballo y le permite entender en movimiento de nuestro cuerpo de forma no estresante.
En tercer lugar, el profesor debe tener experiencia en lo anterior, permitiendo que haya espacio para el aprendizaje o el progreso. El profesor no es sólo responsable del jinete; también lo es del caballo. En conjunto, el ejercicio tiene que ser beneficioso tanto para el jinete como para el caballo, y, por supuesto, ¡para el profesor!
Los caballos de escuela deben recibir un buen trato. Tienen que poder descansar, pues un trabajo continuado en la arena puede resultarles tedioso y aburrido hasta embotar su vivacidad, sin mencionar los posibles daños que produce. Montar en campo abierto y dejar al caballo libre, en el campo o paddock, será de gran valor para nuestro querido amigo.
Y, en general, las monturas se deben ajustar correctamente, teniendo en cuenta la morfología del caballo, y no sólo la comodidad del jinete. Las herraduras se deben cambiar cada seis semanas. Para la elección del bocado es muy importante el consejo de un técnico, aunque, lo mejor es ¡no usar bocado!
Trabajar con caballos es una bella y estimulante experiencia que, bien compartida, se convierte en una tarea valiosa, pues permite el beneficio del caballo, del jinete y del profesor.
 
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